garantia primer requerimiento

En los proyectos de deuda se suelen utilizar garantías para que, en caso de que el promotor no devuelva el dinero al inversor, éste tenga algún tipo de respaldo.

Hay varios tipos de garantías. Hoy te voy a hablar de la garantía a primer requerimiento:

Una garantía a primer requerimiento es, básicamente, una promesa que alguien (el que da la garantía) hace para cubrir las espaldas de otra persona (el inversor) si el que debe pagar (el promotor del proyecto) no cumple con su palabra. Imagina que es como un amigo de confianza que te asegura que, si prestas dinero y no te lo devuelven, él te pagará sin poner peros.

El crowdfunding inmobiliario es esa forma chula de juntar dinero entre varios para meterse en proyectos de bienes raíces, como construir edificios o arreglar casas viejas para después venderlas o alquilarlas. La gente invierte su dinero esperando ganar más con el tiempo, ya sea por los ingresos que genere el inmueble o porque este suba de valor.

Cuando la inversión es en forma de deuda, significa que le prestas tu dinero al proyecto a cambio de que te paguen intereses durante un tiempo determinado, y al final, te devuelvan todo lo que pusiste. Aquí es donde entra la garantía a primer requerimiento, dándote un paracaídas extra por si las cosas no salen como esperabas. Esta promesa te da el derecho de pedir tu dinero de vuelta inmediatamente si hay incumplimiento, sin tener que demostrar nada más.

Este tipo de aval es un acuerdo aparte, donde quien garantiza se compromete a pagar sin poder decir «pero es que…» basándose en problemas con el acuerdo original. Esto es diferente a otras garantías donde tienes que probar que el otro falló antes de poder reclamar algo.

Imagínate que hay una empresa que quiere construir un edificio de apartamentos chulísimo y para conseguir la pasta, pide ayuda a través de una plataforma como Urbanitae donde mucha gente puede poner dinero. Para convencer a la gente de que invierta, la empresa consigue que un banco prometa algo muy especial: si por alguna razón la empresa se queda corta y no puede devolver el dinero a los inversores, el banco se hará cargo y pagará a la gente lo que puso, más un poquito extra por los intereses.

Digamos que tú decides meter 1.000€ esperando ganar un 10% de interés al año durante dos años. Pero al cabo de un año, las cosas se ponen feas para la empresa y no te pueden pagar ni los intereses ni devolverte tu dinero.

Aquí es donde la garantía del banco se activa. Tú vas, les dices «Hey, la empresa no me ha pagado», y el banco, sin más preguntas, te da tu dinero más lo que te deberían de intereses hasta ese momento. Así, aunque el proyecto se haya torcido, tú no pierdes tu inversión gracias a esa garantía del banco.

Tener una garantía a primer requerimiento en un proyecto de crowdfunding inmobiliario mola por varias razones:

  1. Más seguridad: Te sientes más tranquilo sabiendo que hay un respaldo sólido.
  2. Liquidez: Si algo sale mal, puedes recuperar tu inversión más rápidamente.
  3. Hace el proyecto más atractivo: La gente se anima más a invertir si ve que hay menos riesgo.

Para el promotor, conseguir alguien que ofrezca esta fianza puede ser un poco complicado y posiblemente más caro, pero hacerlo puede hacer que su proyecto sea mucho más atractivo para los inversores, ayudándole a juntar el dinero que necesita.

Es clave que, como inversor, entiendas bien cómo funciona esta garantía, en qué casos se puede usar, cómo hacerla valer y si hay algún límite para ello. Aunque reduce el riesgo, no lo quita por completo, así que es importante que te informes bien sobre el proyecto, quién está detrás y quién da la garantía antes de abrir tu billetera.