historia crowdfunding inmobiliario

¿Cómo ha sido la historia del crowdfunding inmobiliario antes de la llegada de Internet?

En los albores de la arquitectura y la construcción, las grandes obras requerían de una inversión colosal. Pero, ¿cómo se financiaban estas majestuosas construcciones antes de que la palabra crowdfunding o financiación colectiva llegara a nuestros oídos?

La idea de reunir fondos de una comunidad para erigir estructuras no es un concepto nuevo, aunque el término “crowdfunding” sí lo sea. Antes de que internet tejiera una red global de posibilidades financieras, las comunidades ya estaban uniendo sus recursos para crear maravillas arquitectónicas.

  1. La Estatua de la Libertad:
    • Este icónico símbolo de libertad se hizo realidad gracias a una gran campaña de recaudación de fondos en 1885. Cuando Francia regaló la estatua a los Estados Unidos, no había fondos suficientes para ensamblarla. La situación casi llevó a la reubicación de la estatua a una ciudad diferente dispuesta a asumir los costos. Sin embargo, Joseph Pulitzer, un notable editor de esa época, inició una campaña de recaudación de fondos a través de su periódico, The New York World. La campaña incentivó las donaciones ofreciendo réplicas en miniatura de la estatua por contribuciones de $1 o $5. Este modelo de suscripción basado en niveles reunió el apoyo de miles, recaudando $101,091, lo que fue una contribución significativa hacia la meta total de $250,000. La campaña financió con éxito la construcción del pedestal, asegurando el ensamblaje y colocación de la estatua en Nueva York.
  2. La Sagrada Familia, Barcelona:
    • La construcción de la Sagrada Familia, una de las obras maestras arquitectónicas de Antoni Gaudí en Barcelona, ha sido un proyecto financiado en gran parte por donaciones privadas y contribuciones de la comunidad desde sus inicios en 1882. A lo largo de los años, las donaciones de los ciudadanos y los ingresos generados por las visitas turísticas han financiado la continuación de este monumental proyecto, que aún está en construcción. A pesar de la falta de financiamiento gubernamental, la Sagrada Familia es un brillante ejemplo de cómo la financiación colectiva puede contribuir a la realización de proyectos arquitectónicos significativos.
  3. Hotel Albemarle y Hotel Prince Charles, Carolina del Norte:
    • A principios de la década de 1920, la recaudación de fondos comunitaria jugó un papel vital en el desarrollo de estructuras significativas en Carolina del Norte. Un comité local en la Ciudad de Albemarle movilizó a los residentes para financiar la construcción de un hotel en el centro de la ciudad, que se inauguró con éxito en 1923 como el Hotel Albemarle. De manera similar, catorce empresarios locales en la Ciudad de Fayetteville iniciaron The Community Hotel Co. con el objetivo de recaudar $200,000 para un hotel en el centro de la ciudad. La campaña superó su objetivo, recaudando $271,000 de 593 personas, lo que llevó a la construcción de lo que más tarde se conoció como el Hotel Prince Charles, que se inauguró en 1925.

Estos ejemplos históricos exhiben la esencia del crowdfunding, donde las comunidades o el público en general se unen para apoyar financieramente proyectos de interés o valor compartido, mucho antes de que las plataformas de crowdfunding habilitadas por internet entraran en existencia.

La llegada de internet cambió el juego por completo, democratizando el acceso a oportunidades de inversión inmobiliaria y permitiendo que proyectos de todos los tamaños encontraran financiación.

Plataformas de crowdfunding inmobiliario como Urbanitae, WeCity, Housers, o StockCrowd IN, abrieron un mundo de posibilidades para inversores y emprendedores en España. Pero no debemos olvidar que la esencia de unirnos para construir y crecer tiene raíces muy profundas, en una época donde la confianza y la visión comunitaria eran los pilares que sostenían los sueños de piedra y cemento.

Este recorrido histórico nos permite apreciar cómo el deseo de construir y prosperar en conjunto ha sido una constante en la humanidad. El crowdfunding inmobiliario no es más que la evolución moderna de una práctica ancestral que, gracias a la tecnología, hoy nos permite colaborar en proyectos ambiciosos sin importar las distancias que nos separen.