
Doscientos euros en un proyecto de Barcelona, y desde octubre de 2023 nadie me dice qué ha pasado con ellos. Por eso el reportaje que elDiario.es publicó sobre los problemas de Housers no me pilla de nuevas: sus protagonistas viven lo mismo que yo, con bastante más dinero en juego.
Estos días me han preguntado si todas las plataformas son así. Con los datos en la mano, no. Pero ninguna te quita el riesgo de encima, y conviene saber distinguir una cosa de la otra.
Qué cuenta elDiario.es de los problemas de Housers
Housers prometía rentabilidades de entre el 10 % y el 13 %. Hoy hay inversores que llevan más de seis años sin saber si su dinero sigue ahí, y se coordinan en grupos de WhatsApp para intentar reclamar juntos.
El historial con el supervisor no ayuda. En 2019 la CNMV le impuso tres sanciones que sumaron 215.000 euros: dos muy graves, por incumplir de forma reiterada sus obligaciones de información y transparencia y por hacer actividades fuera de su autorización. En 2021 llegó otra de 130.000 euros por saltarse el principio de neutralidad, que la Audiencia Nacional anuló en 2024 porque una ley posterior suavizó el régimen sancionador.
Su fundador, Antoni Brussola, fue condenado por administración desleal por desviar 55.000 euros. La empresa cambió en febrero de nombre y de accionistas: ahora se llama Crowpire. Lo que cambia y lo que no con la marca nueva lo cuento en Housers ahora es Crowpire.
Dos proyectos en Housers, dos finales distintos
Invertí en dos proyectos de Housers. El primero, Estadella, fue bien: cobré los intereses cada trimestre y recuperé el dinero.
El segundo es Meridiana Barcelona III, un préstamo a siete meses al 8 % en el que metí doscientos euros en octubre de 2023. El promotor no devolvió el dinero al vencer y durante casi dos años no supe nada: pregunté varias veces y nadie me contestó. Es exactamente lo que describen los afectados del reportaje.
En abril de 2026, ya con el nombre de Crowpire, llegó un correo: una votación en la que los prestamistas aprobaron el calendario de pagos que proponía el promotor. En septiembre volví a preguntar y esta vez me respondieron en ocho minutos: el préstamo está reestructurado hasta finales de diciembre. Veremos si se cumple.
De todas las plataformas que conozco, es la peor con diferencia. Y los problemas de Housers no están en el proyecto que salió mal, porque eso le puede pasar a cualquiera. Están en no contar qué pasa.
Estar registrada en la CNMV no basta
Un dato que sorprende: Crowpire, la antigua Housers, figura en el registro de plataformas de la CNMV con el número 13. El sello de «autorizada por la CNMV» lo tiene también la plataforma del reportaje.
Lo que separa a unas de otras es el historial. Urbanitae y Wecity no tienen sanciones de la CNMV que yo haya podido encontrar.
Civislend sí tiene una. En 2023 la CNMV le impuso dos multas de 28.000 euros cada una por infracciones muy graves de neutralidad y transparencia, y la plataforma las recurrió ante la Audiencia Nacional. Hay que saberlo, y también ponerlo en proporción: la cuantía queda muy lejos de la de Housers, y no he encontrado nada parecido a inversores que lleven años sin noticias de su dinero.
Que la plataforma cumpla no impide que el proyecto falle
Urbanitae declara una tasa de impago del 0 % en sus préstamos y una rentabilidad anual media del 11,7 % en sus proyectos. Son cifras de la propia plataforma, y un impago del 0 % no dice cuánto tardó cada proyecto en devolver el dinero.
La propia Wecity lo explica sin rodeos: la CNMV vigila que la plataforma cumpla la ley y guarde bien tu dinero, pero no supervisa la rentabilidad del proyecto, ni la solvencia del promotor, ni que no haya retrasos.
Si un promotor deja de pagar, lo que recuperas depende de las garantías del proyecto y de cómo las gestione la plataforma. Lo tienes explicado paso a paso en qué pasa si un proyecto de crowdfunding inmobiliario falla.
El riesgo que retrata este caso no es solo perder el dinero: es pasar años sin saber si lo has perdido. Mientras un proyecto sigue abierto y sin información, tu capital ni vuelve ni genera intereses.
Mis doscientos euros de Meridiana Barcelona III siguen sin volver, casi tres años después. No me han hecho pensar que el crowdfunding inmobiliario no funcione. Me han hecho mirar algo que no sale en la ficha de ningún proyecto.
Antes de registrarte en una plataforma, busca su nombre en el registro de sanciones de la CNMV. Son dos minutos y te dicen más que cualquier rentabilidad prometida.
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